La marca

Rincones oxidados

Teresa no ha tenido marido, novio o amante que no muriera más pronto que tarde. Siempre fueron muertes naturales o accidentes inesperados.


Irse

Rincones oxidados

Espe tomaba al muchacho de turno de la mano y lo subía lentamente por las escaleras para conducirlo a una de las habitaciones, mientras Estrellita suspiraba guiñándole un ojo al padre y le decía: «¡Ay, esas escaleras llevan al cielo!»


Camas de sangre y ramas

Rincones oxidados

—¡Oiga! Hay una chica herida en el camino, no está bien, ¡Dios mío, nada bien! Y un hombre en el suelo, creo que está muerto… no, no, ¡seguro que está muerto! ¡Dios Santo, qué carnicería! Por favor, que venga alguien, por lo que más quiera…