El violinista

Cruzando los límites

Isaac no entendía lo que estaba pasando. Eran niños, ¿qué podían hacer con ellos? Dos días sin comer en una carpa fría, estrecha y desangelada, construida con lonas para resguardarlos de una lluvia que no cesaba de caer, inclemente, resbalando sobre la tela mientras formaba dibujos de serpientes.