Bajarse del burro

Las horribles historias de Sileno

Es de lógica: para bajarse del burro hay que estar subido en él, en sentido literal y figurado. Se lo repito a Ginés, que es más bien huidizo y un poco mustio: “¿No tienes burro? Pues tendrás que caminar o arrastrarte, que así es la vida del pobre”.