Bajarse del burro

Las horribles historias de Sileno

Es de lógica: para bajarse del burro hay que estar subido en él, en sentido literal y figurado. Se lo repito a Ginés, que es más bien huidizo y un poco mustio: “¿No tienes burro? Pues tendrás que caminar o arrastrarte, que así es la vida del pobre”.


Un millón en la basura

Las horribles historias de Sileno

Cuando he encontrado a Herminia frente al contenedor de basura estaba desesperada: con la primera bolsa de desperdicios había lanzado dentro del contenedor las llaves de su casa y el bolso de mano, donde lo llevaba todo, la cartera, los documentos del seguro, el espejito mágico, el pintalabios y el peine.