Sin prolegómenos

Solo, por favor

Arduamente, traté de ponderar nuestra felicidad. Junté tu fuego con tu belleza, con tu don de gentes, con tus pantalones ajustados, con el tintineo del caderín al son de tu vientre la primera noche que me amaste. Olvidamos que estabas casada, ¡qué desastre!


Creo contenido

Solo, por favor

El anuncio me llevó a ti y tú me llevaste al fin del mundo. Se cerró el horizonte a nuestros pies y caímos en que era lunes, como cada semana después del cierre. Tú me vendes la moto y yo me despeño.


Amorodio, el nuevo vil metal

Solo, por favor

Me preguntas por mí y te respondes por ti, como si una cosa llevara a la otra y al final fueras tú quien se encarga de mi felicidad. Porque te encargas, claro. ¿Qué sería de mí sin ti? Eres faro en la penumbra de mi oficina, estrella Polar en la noche amarga de mi existencia, el último taxi en Cibeles, la ensaladilla rusa de las cuatro de la tarde sin haber comido.