Rictus interruptus

Solo, por favor

A mí me pilló en pleno acto sexual. Mi pareja no sintió nada, o, más bien, dejó de sentirme, pues el fallo cardíaco afectó a la circulación sanguínea; ninguna parte del cuerpo se libró de la falta de flujo y todo se relajó.


Sin prolegómenos

Solo, por favor

Arduamente, traté de ponderar nuestra felicidad. Junté tu fuego con tu belleza, con tu don de gentes, con tus pantalones ajustados, con el tintineo del caderín al son de tu vientre la primera noche que me amaste. Olvidamos que estabas casada, ¡qué desastre!