La fiebre amarilla

La sombra liberada

La fiebre me regalaba, en sus momentos agudos, unos sueños tan tremendos como fabulosos. Cuando despertaba, agitado y sudoroso, pasaba horas saboreándolos, recreando sus imágenes oscuras y angustiantes.


Dalton en Argelès-sur-mer

La sombra liberada

Con el paso de los años cambió mi idea sobre el daltonismo y perdí la vergüenza. Descubrí que las mayorías son poco fiables, que incluso pueden ser una amenaza, y que no es obligatorio pertenecer a ninguna.