Filósofos de barrio

Las ciruelas tibias

 

 

si no acepto
la morbosidad reverencial de la fe
como explicación
del todo existencial
y ni siquiera
la peliaguda cáscara científica
que transmuta la constante de cambio
me altera
sólo me queda
el misterio mágico de lo inexplicable
como virtud
de la grandiosidad de la vida
en todas sus manifestaciones
pero atendiendo al buen saber
de altísimos técnicos contrastados
en un mundo limitado de conocimientos
me entrego a la intuición animal
como cultivo y comprensión
del yo más profundo
por eso viajo en poesía
y cada tanto me bajo en las paradas
donde a veces se sientan
algunos filósofos de barrio.


(Fotografía de Jaluján).