¿Cumplen años los muertos?

Oscuro, casi negro


Mi padre hubiera cumplido 97 años hoy. Murió hace cuarenta años, con lo que hay un hueco de mucho tiempo en el que es difícil imaginar de qué forma hubiera sido mi vida con él. Teniendo en cuenta que era una víctima de una madre dominante, hipócrita y burguesa, con más amantes que La Chelito, que incitaba a sus cinco hijos varones al adulterio continuado y a sus nueras a dejarse tocar por el cornudo de su marido, demasiado bien estaba el pobre. Murió precisamente del corazón, una deformación congénita de la aorta, dijeron. Yo creo que murió de impotencia al no poder vivir con la amante que tuvo desde que yo cumplí los once o doce años. Mi madre no tenía sexo, como los ángeles. Y tuvo dos hijos, como a quien le dan dos gatos para cuidar. A mí me encantaba la amante de mi padre, que venía a comer a casa todas las semanas como si fuera de la familia. Y lo era, más que mi madre, que era un jarrón de Lladró. Concha, que así se llamaba la amante de mi padre, nombre femenino donde los haya, estaba casada con un loco recluido en un chalet a 30 km. de Valencia, al que veía los fines de semana. Si paseaba por Valencia, el tipo se ponía enfermo al ver a una embarazada porque decía que era inhumano parir hijos en esta sociedad y si no lo paraban podía darle de patadas en la barriga a la desgraciada que se encontrara de más de cuatro meses. Este hecho hacía fácil la relación de mi padre con Concha. En fin, detalles de su vida que merecen una novela junto a los demás miembros de mi familia. Una comedia humana contada por Galdós. La de Brines, por ejemplo. Total, cuando murió me sentí desamparado porque en el fondo sabía que era el único con buen corazón de mi familia. Y murió por eso y quedé sin brújula en medio de una selva, una sensación de haber perdido lo que nunca tuve. Felicidades papá, te eché de menos tantas veces sin darme cuenta. Supongo que es Concha la que está contigo soplando unas velas inmóviles y sin llama.