Poemas cortos

Luciérnaga intermitente

 

Ahora 
que empieza a hacerse tarde 
y apenas dos palabras 
me desnudan, 
me abruma el desatino.

 

*****

 

Domingo,

la casa huele a soledad.

El día baila en el humo del cigarrillo.

 

El café me mira,

sin atreverse a preguntar.

 

*****

 

Da igual el tren que tome;

todos paran en esta ciénaga de instantes

que engulle mis pedazos.


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