La Charca en Madrid

Leído por ahí


El Jefe me insta para que escriba alguna cosa sobre La Charca Literaria con motivo de nuestra presencia en Madrid el próximo domingo 11 de septiembre.

¿Y qué puedo decir yo que no se sepa? ¿Que llevamos casi siete años publicando gratis en nuestra web (lacharcaliteraria.com) buena literatura en dosis homeopáticas?

Cada día lanzamos al aire dos textos nuevos —la mayoría breves— de narrativa, poesía y opinión. Cada día regalamos un soplo de aire fresco al cogote de nuestros lectores. Cada día excitamos miles de cerebros con nuestras ocurrencias. Porque La Charca Literaria dispone de una larga lista de autores que nos ceden a diario sus ideas, sus historias y lirismos. Y también porque en la trastienda de este invento trabaja un equipo de expertos (¡estos sí!) en informática, diseño gráfico, redes sociales, revisión de textos y edición, que cuidan del producto antes de que salga a la luz.

Nacimos el once de diciembre de 2015 y hasta el día de hoy (¡milagro!) seguimos coleando en nuestra charca virtual. Somos una iniciativa colaborativa, libre y gratuita, tan húmeda como quieran ustedes imaginar. Y seguiremos así, bañándonos desnudos y sin malicia alguna, mientras autores, técnicos y lectores nos sigan brindando su apoyo.

En noviembre de 2019 sacamos a la luz Vida subacuática, una antología de nuestros textos. Hicimos presentaciones (también en Madrid) y vendimos casi toda la edición.

En junio de 2020, en plena pandemia, editamos Cartas crueles de Perico Baranda, una novela gamberra y deliciosa —a juicio de Pilar Pedraza— y la vendimos por correo y de casa en casa.

Ahora nos plantamos en Madrid con nuestros productos y actuaciones. Pasado mañana, domingo 11 de septiembre, a partir de las 12,30, estaremos en La Vida Tiene Sentidos (Calle del Ave María, 20) para presentar las Cartas crueles de Perico Baranda y el poemario Papel de lija, de nuestra colaboradora Myriam Soteras.

Habrá recitados, lecturas y música. Y también cerveza y vasitos de vino, aceitunas y bolsas de patatas fritas. Y habrá convivencia y amor, «esa gota celeste que los cielos han vertido en el cáliz de la vida para corregir su amargura», como escribió a mediados del XVII el segundo conde de Rochester.

Y si no saben todavía quién fue ese conde poeta y libertino inglés que atendía por John Wilmot, permanezcan atentos a la pantalla. Como diría Cristina Mirinda, seguiremos contando.