Algoritmo, ven a mis brazos

Lógica (pati) difusa

 

Usted ha entrado en esta página buscando un contenido técnico vinculado al entorno digital, quizás su intención es conocer la definición de algoritmo. Aquí la tiene, Algoritmo: conjunto de reglas que aplicadas sistemáticamente  a unos datos de entrada apropiados, resuelven un problema en un número finito de pasos elementales. [1]

Nuestra conducta  y nuestras decisiones son la aplicación de un algoritmo, si tú me dices ven, me voy contigo. ¿Lo ve?  No ha hecho falta que nos líen con una compleja maraña de datos, simplemente ha sido necesaria  una frase  condicional, pronunciada en el momento oportuno y  ante la persona adecuada,  para resolver un  problema amoroso.  Si dices x, entonces yo z.

La otra tarde vi llover, vi gente correr y no estabas tú, ya no sé cuánto me quieres, si me extrañas o me engañas, solo sé que vi llover, vi gente correr y no estabas tú

¡Qué fácil se lo ponemos al algoritmo!  No sabe nada de la vida orgánica, de los sentimientos humanos, de nuestras tragedias y desventuras y, sin embargo, conoce nuestras entretelas más íntimas, sabe cuando estamos tristes, optimistas, preñadas sin que aún  lo sepamos, decepcionados,  alegres y hasta un poco piripis.  El ejemplo de la letra del bolero que cantaba Armando Manzanero — vaya nombre inapropiado para un cantante—, es un ejemplo muy útil de la capacidad de la máquina, del ingenio programado para saber y desentrañar  estados de ánimo. El algoritmo nos da respuestas conforme a nuestras necesidades, queramos o no. La cuestión es que las  necesidades obedecen a un designio de consumo ciego. La  gente que atiende las propuestas de la máquina, acaba despojándose de su voluntad —delega su propio algoritmo mental a un tercero que resuelve  por nosotros (google, por ejemplo)— y culmina  la cesión de soberanía personal más impensable desde los tiempos del primer trilobite.   

La otra tarde no llovía, soplaba viento de noroeste y estabas tú y todos los demás. La gente de La Charca literaria, presentaba el libro Vida subacuática, un compendio de  preciosos algoritmos narrativos y poéticos.  

El título de este artículo tiene la intención de atraer a nuestra web a miles de navegantes, ya saben, la técnica de la palabra clave. Teclearán  algoritmo,  y ¡zas!  aumentará  el número de visitantes. Y quizás alguno de estos ocasionales lectores se convertirá un día en colaborador y  en el próximo libro, también nuestro futuro colega, bendecirá el día que un algoritmo lo condujo a estas páginas.  


[1] Ricardo Peña Martín: De Euclides a Java, la historia de los algoritmos y de los lenguajes de programación. Editorial Nívola (2006).  


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