Resol

M de Mirinda


Solo voy dos pasos por delante. A veces acierto lo que iba a ocurrir en breve, el primer paso, otras, atino el acontecimiento más lejano y difuso, el segundo paso. Cada vez ocurre con mayor frecuencia: un flujo borroso, semejante a las corrientes de agua caliente en mar helado, se arremolina a mi alrededor, por un instante, y sigue, luego, su camino hacia la izquierda, una izquierda sin luz ni espacio, pero ahí bien ubicada. Esa alteración, filamento peregrino, vadea mi bloque habitual de pensamientos con una ligereza horizontal, es un humo con un je ne sais quoi que me oxigena y le doy pábulo a esa fantasía ajena a mí que se me concede ver, como un resol. Es preciso no fijarse en sus detalles, en las teclas que muestra intención de acariciar, mas no oprimir. Es mejor dejarlo pasar y limitarse a sentir la presión de mamífero de sus remolinos, su caricia de amistad, el regalo de sus hipótesis, el despliegue de futuras imágenes, los rostros recortados y la promesa, el aliento que continúa. Espero su llegada. Como un resol. 

 

 


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