Un dragón en la biblioteca

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El dragón es un animal mitológico que aparece en distintas formas en algunas culturas y ha inspirado la creación de libros y de películas. El escritor cubano José Lezama Lima (1910-1976) habló de ese ser mitológico en su ensayo La Cantidad hechizada para referirse a Confucio como el dragón inapresable en la biblioteca que buscó la gran tradición como también los momentos en que esa tradición se transgrede y se exceptúa.

Sirviéndose de la metáfora del dragón del poeta cubano, Guadalupe Silva ha publicado El dragón en la biblioteca. Lezama Lima y la cultura cubana (1948-2002) (2019). Al hojear el ensayo lo primero que llama la atención es lo olvidado que estaba y está Lezama Lima en comparación con otros escritores sudamericanos a pesar de ser uno de los autores más originales y transgresores de la literatura hispanoamericana del siglo XX.

José Lezama Lima fue un escritor genial que sobresalió en distintos géneros como la poesía, el ensayo y la narrativa. Fue editor, investigador y creó una de las revistas más importantes y longevas de Latinoamérica: Orígenes. Los textos y el pensamiento de Lezama Lima muestran una cultura abrumadora, universal y antiacadémica, con referencias históricas, filosóficas, teológicas, científicas, estéticas, geográficas, gastronómicas… Fue una figura difícil de clasificar. Construyó y al mismo tiempo alteró la cultura heredada. Su obra representa un mundo aparte, lo desborda todo, con un hermetismo imaginario y verbal deslumbrantes. Su poesía es vitalista, volcada en la imagen y la metáfora, como sus cuentos. En vida, sus coetáneos le llamaban el maestro, el poeta y el mágico prodigioso.

Escribió solo una novela, Paradiso, tan célebre como discutida. El autor afirmó que “para llegar a mi novela hubo necesidad de escribir mis ensayos y de escribir mis poemas”. Paradiso se publicó en 1966 en pleno auge de la nueva novela latinoamericana. El público se sorprendió con la obra porque no seguía ninguna moda ni vanguardia, era una novela hermética que no respondía a su época y era difícil de encasillar, en comparación con el boom de la novela hispanoamericana. Si bien rendía homenaje a sus antepasados también atentaba contra la tradición al exponer abiertamente el erotismo homosexual con una intensidad inusitada para su época. La novela causó escándalo por su transgresión. La figura de Lezama Lima desconcertó a la Cuba socialista. La crítica de finales de los sesenta intentó provocar que el Gobierno de Cuba prohibiera la novela. Las oficinas culturales del estado cubano ordenaron retirar los ejemplares de Paradiso de las librerías por las deformaciones de la conducta sexual. Se consideró que la obra podría ser perjudicial para los jóvenes revolucionarios y se marginó del consumo masivo. Al prohibirla, la fama internacional del escritor cubano se fortaleció. La intervención de Julio Cortázar, amigo de la revolución, fue decisiva para que la novela fuera repuesta en las librerías y para que su autor saliera indemne de la censura.

Lezama Lima desafió con su novela tanto a la burguesía republicana como a la socialista por las variadas prácticas sexuales y juegos eróticos que presentaba. En ese sentido Lezama Lima fue un dragón transgresor, un fundador, porque no existía una tradición de literatura homosexual en América Latina. El núcleo del escándalo fue el capítulo VIII, que exponía abiertamente los placeres y peligros de la exhibición sexual. El autor desafió el juicio moral de la época con escenas sexuales y laberínticas reflexiones, pero negó toda pornografía y toda acusación de pecado, consideró que su obra era un auto sacramental y que lo que aparecía en Paradiso también estaba en la vida.

En el quinquenio 1971-1976 el escritor se recluyó en su casa de la calle Trocadero abatido por la incomprensión de algunos miembros de las filas revolucionarias que no aceptaban que un intelectual, aun siendo socialista, fuera por libre en sus publicaciones y actividades. Al final, la fidelidad de Lezama Lima a su país fue la causa del reconocimiento oficial, su imagen creció y fue valorado como el maestro, como el gran poeta, como el referente cultural y nacional para las futuras generaciones, las cuales podrán hallar siempre el saber inapresable del dragón Lezama Lima en la biblioteca.