Remedios para un mundo

Ultramarinos y coloniales

 

 

Urge pisotear la vanidad que nos envuelve
ampliar la mirada de los impíos
saltar muros de incomprensión y romper ventanas de incorporeidad
huir de lo global y habitar en lo parcial
exterminar a los que por su boca nos arrastran a los exilios
borrar los exterminios, también
hablar con los hijos y explicarles que los árboles se mueven
detenerse ante el mar y caminar por las orillas de los ríos
buscar al otro para llenarle de abrazos de equidad
recuperar al nosotros, también
borrar de los mapas al que no sonríe y apalea
recuperar las sábanas blancas y los paseos al alba
trazar rumbos de sanidad con las palabras
restar hambruna moral y sumar conocimiento latente
embelesarse de la lluvia y cegar a la catástrofe
atemperar la razón y depositar en los desiertos la inconsciencia de los soberbios
recobrar significado y hacer ley de lo sentido
verter de caminos la esperanza de los hombres
ser valientes y afrontar la diversidad como rumbo
escuchar la música que alberga nuestros órganos
hacerse de trincheras de globos para recuperar la ilusión del vosotros.

Si con esto no sirve
tendremos que saltar a otro mundo
o mudarnos al otro barrio.


Fotografía de Jaluján


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