¿Quién secuestró a Paravicino?

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Ahora que existe tanta polémica a causa de algunos másteres, trabajos, tesis y doctorados, me ha venido a la memoria el final enigmático que tuvo mi tesis de licenciatura.

Empiezo en sus orígenes. Mi interés por la poesía del Siglo de Oro hizo que el director de la tesis me propusiera el estudio de la obra poética de Fray Hortensio Félix Paravicino (1580-1633) y, a partir de una edición póstuma del siglo XVII que encontré casualmente en el Ateneo Barcelonés, me introduje en la poesía del fraile.

Este hombre nació en el mismo año que Quevedo y fue el orador de moda de la corte madrileña. También adquirió fama como poeta, aunque nunca se preocupó de recopilar su poesía. Fue amigo de Góngora, Quevedo y Lope de Vega, entre otros escritores del Siglo de Oro melancólico. Con el Greco entabló una sincera amistad y, como muestra de su gratitud, el pintor lo inmortalizó en un cuadro, que hoy se conserva en el Museo de Bellas Artes de Boston.

Paravicino escribió poemas barrocos y también otros más sencillos. Trató todo tipo de estrofas (sonetos, liras, romances…) y temas (filosóficos, satíricos, morales, dedicatorios, religiosos y amorosos). El tema amoroso estuvo muy presente en su poesía. Dirigió sus versos a distintas damas de la corte, a quienes dio los nombres de Clori, Amarilis, Cintia, Fénix, Lisi, Belisa, Julia, Clarindia y Nise. Murió a los cincuenta y tres años, aunque no por locura ni ceguera, como él mismo se reconoce en sus apasionados versos de amor:

Yo fui, yo lo confieso,

el loco, Cintia, el ciego y el dormido,

que a imposible suceso,

si no deseos, pasos di advertido,

justo es que en mis empeños

penas padezca, oscuridad y ceños.

Al cabo de unos años, cuando ya me había olvidado de mis días de estudiante, me telefoneó un profesor de la Universidad de Málaga que estaba preparando una edición de la obra poética del fraile para la colección de Autores recuperados y me pidió un favor: que le facilitara una copia de mi tesina ya que no podía consultarla en la Universidad de Barcelona porque alguien se la había llevado y nunca la devolvió. Le hice la copia de las doscientas páginas de mi original — Introducción a la obra poética de Paravicino– y se la envié. El profesor tuvo la gentileza de enviarme un ejemplar de su excelente edición: Fray Hortensio Félix Paravicino [Poesías completas] Obras Póstumas, Divinas y Humanas de Don Félix de Arteaga (2002).

Alguna vez me he preguntado por la desaparición de la tesina porque su ausencia me parece misteriosa: ¿hubo dejadez de control de los préstamos de tesinas en la facultad?, ¿la prestaron a algún colega mío y no la devolvió?, ¿la tendrá algún profesor despistado en su despacho?, ¿o algún fraile, admirador de su poesía?, ¿estará en otro territorio sin yo saberlo?, ¿en qué estante o cajón duerme secuestrada mi tesina? Porque ahora mismo, los únicos que la tenemos somos el autor, el profesor de Málaga y aquél que la secuestrara.

Más de una vez mi compañera de fatigas me ha aconsejado que olvide de mi tesis de licenciatura. Pero tal como están los tiempos, un día de estos me presentaré en la facultad de Filología y les entregaré mi tesina, ya por segunda vez, por si ahora se le ocurriera al  Ministerio de Investigación, Innovación y Universidades averiguar si hay plagios en las tesis de licenciatura y doctorado en las universidades de Cataluña.

Por si acaso, y antes de entregarla por segunda vez, revisaré si todas las citas de mi trabajo están entre comillas y si todos los textos de otros autores van acompañados de las correspondientes notas a pie de página. También será importante revisar si la numeración de las quinientas cuarenta y tres notas es correcta, si se han respetado las reglas generales de transcripción de las referencias bibliográficas – ediciones, manuales, estudios y ensayos–, porque mira que algunos se ponen pesados ahora con esto de los plagios y las referencias. Y de paso también revisaré el sexismo en el lenguaje, de acuerdo con las recomendaciones de la Unión Europea, cuyos criterios comparto totalmente. Porque pensad, apreciadas lectoras y lectores, que el trabajo se realizó hace mucho tiempo y quizá necesite alguna corrección.


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