Malditas bestias cochinas y diminutas

Lengua de lagartija

 

A veces es mejor no saber. No enterarse. Lees sobre todo tipo de curiosidades, tanto en la prensa como en internet, y llega a tu conocimiento que tienes multitud de okupas no ya en tu domicilio sino en tu rostro. Bichos invasores que anidan entre los poros de tu piel sin pagar alquiler y sin haber firmado contrato de arriendo. ¿Hay derecho?

El forajido se llama Demodex y se apellida Folliculorum: Demodex Folliculorum, ¡vaya manera de llamarse! Es pequeño, pues mide entre 0,4 mm y 0,1 mm, lo cual lo hace invisible al ojo humano, pero la inmunda y diminuta bestia suele anidar en las cercanías de ese ojo que no lo puede ver. Entre las raíces de tus pestañas. Y en las cejas, claro, y en todos los folículos del pelo: el de la nariz, la frente, la mejilla y la barbilla. Y no hay manera de expulsarlo, pues si te lavas la cara se mete en las profundidades de tus poros para estar a resguardo. ¡Qué sinvergüenza!

Se lo considera una especie de arácnido, igual que las pulgas y las garrapatas, pero dicen los entendidos que no es peligroso. No porta ni inocula veneno, no chupa la sangre, se limita a nutrirse de secreciones y piel muerta. Sí, eso mismo, se alimenta de los desechos de tu piel y cada hembra (porque en esa especie hay machos y hembras, y no se sabe si también hay hermafroditas, transexuales, travestis u otras variantes del universo sexual), y cada hembra, decía, llega poner hasta 25 huevos en un solo folículo. Huevos tan pequeños que no sirven para hacerlos fritos ni hervidos. Ahora bien, me informa mi fuente de internet que las crías se aferran con fuerza (con toda la fuerza de que son capaces) al pelo mientras crecen… ¡angelitos! Al hacerse mayor el bicho sale del folículo y va en procura de uno nuevo para poner más huevos.

Por otro lado, estos bichitos okupas que se conforman con alimentarse de la grasa de nuestra piel, eso sí, sin pedirnos autorización, no paran de follar por las noches aprovechando que está oscuro y nosotros dormimos. ¡Son unos cochinos! Bueno, cochinos no, que esa es otra especie: son unos ácaros. La información que obtuve acerca de ellos me llevó a explicarme porqué después de cerrar los ojos y relajarme, algo más tarde de la media noche, empecé a sentir extraños cosquilleos en la cara.

Tengo un conocido que al no tener dinero para pagar un meublé se las arregló para follar con su novia entre los parterres de un parque; quiso la mala suerte que los sorprendiera la policía y que los llevaran a la comisaría acusados de atentado a la moral. Esa noche durmieron en calabozos distintos, y mientras se entregaban al sueño las libidinosas y sicalípticas jaurías de Demodex Folliculorum fornicaban sin descanso ni contención en sus rostros pintados de tristeza. Nadie las multó ni las detuvo por atentado a la moral.


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