Leandro

Retales

 

Leandro gusta de vestir traje, es decir, chaqueta y pantalón a juego. Prefiere el gris y el azul marino. Camisa blanca y gemelos.

Como le gusta llevar los zapatos muy brillantes, él mismo los lustra hasta que le parece que puede reflejarse en ellos lo que se quiera.

Cuando aprieta el calor se permite un pantalón, largo por supuesto, de loneta de algodón y un polo de manga corta.

Luce un rostro casi cuadrado, mandíbula angulosa y piel rosada. Lleva una barba poco poblada, canosa, bien recortada, que combina con un bigotillo clásico. Tiene el pelo cano, se le marcan entradas, pero no tiene un aspecto desagradable. Huele bien. Usa colonia masculina poco reconocible. Parece lavanda inglesa.

Podría decirse que es un clásico.

Le gusta ir a tomar unas tapas; se deleita con pescaíto frito y otros manjares populares acompañados de una cerveza.

Comparte, siempre que puede, el desayuno con una mujer con la que conversa y pasa un rato. Tostadas, café caliente y, a veces, la taza, que ella deja manchada de carmín.

A Leandro le traiciona su mirada. Los ojos le brillan y parece un mirar dulce, pero a Leandro no le tiembla nunca la voz. El paisaje le presta luz a sus ojos creando imágenes que provocan estampas y placer.

Es fiel a sus convicciones y las defiende con esmero. Nunca ofende. Siempre tiene la palabra adecuada.

No anda ligero, pero su palabra se entremezcla fácil con las ideas.

Leandro tiene una virtud, entre otras: es tenaz tanto para defender lo que convenga como para lanzar requiebros inteligentes a las mujeres, casi haciéndoles creer lo que no son, y las hace felices. Le gusta provocar. Es un tanto picante pero no procaz.

Escribe poemas de amor inauditos, bellísimos… Cualquier mujer quisiera que fueran para ella, pero dice que sólo tiene una musa. ¿Será verdad?

Tiene una ironía que no siempre muestra. Mide qué dice y a quién.

En verdad Leandro tiene un secreto oculto. Le gustan las mujeres, no puede evitarlo. Es fiel, pero no de palabra. Ya se sabe, tanta virtud concentrada… Dicen que se ríe de sí mismo y también de los demás, aunque no lo muestra nunca.

Leandro es entrañable y se hace querer aunque cueste reconocerlo. Se muestra como un caballero.

¿Qué pensará en realidad? ¿Qué más debe ocultar Leandro?


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