La lectora

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La novela El lector, de Bernhard Schlink, narra la historia de un joven de quince años, Michael, que se enamora de una mujer de treinta y seis, Hanna,  que no sabe leer ni escribir. El muchacho le leerá Emilia Galotti, Guerra y paz y un texto sobre Kant. Al cabo de unos años,  con Hanna en prisión, Michael le enviará casetes grabados con la lectura de textos de la Odisea, Txékhov, Keller, Goethe… Es una novela sobre las relaciones entre dos seres que se conocen en circunstancias banales y que se reencuentran en una situación muy dolorosa por un crimen del pasado. El telón de fondo es el holocausto. Su final es conmovedor.

La novela La lectora todavía no está escrita, pero tengo anotaciones sobre los personajes y el final. Serán dos seres de edades distantes, como en El lector: Galatea,  de dieciséis años, se enamora de un hombre de treinta y seis, Serguéi. El telón de fondo será un mal endémico de nuestra sociedad actual: el narco tráfico, la extorsión y el crimen organizado.

Galatea y Serguéi se conocen en la carretera zigzagueante que asciende y luego baja hasta desembocar en el lindo pueblo de Cadaqués; la muchacha se enamora del hombre, se encuentran en secreto, visitan el Cap de Creus, haciéndose pasar por el padre y la hija van a  un hotel de Port Lligat cercano a la Casa Museo Dalí (¡la del huevo, sí!), desayunan en la bahía, se aman clandestinamente, a escondidas de la familia y de las amistades, como en El lector. Serguéi no sabe leer y Galatea le enseñará con textos que ha encontrado en su casa de la Ilíada, la Divina Comedia, Anna Karenina, Lolita…, hasta que el hombre desaparece de la noche a la mañana.

Galatea se licencia en Derecho —como Michael—, ejerce de abogada y un día a la semana presta servicios sociales en la cárcel para enseñar a leer a los encarcelados analfabetos. En uno de esos días, al preguntar a los presos nuevos quién sabe leer, sólo uno levanta la mano…; se reconocen sus rostros. 

La abogada nombra a Serguéi su ayudante para el aprendizaje de la lectura. Serguéi le confiesa que su desaparición no fue  porque no la amara, sino para que ella no descubriera que era un camaleón del narco tráfico internacional que actuaba en la Costa Brava y que aquel día de desaparición inoportuna tuvo que cambiar rápidamente de aspecto, como hace esa clase de saurópsido escamoso. 

Galatea está casada, tiene un hijo, quiere divorciarse por Serguéi…; aunque, a decir verdad, este final no me convence, quiero un final más conmovedor, con arrepentimiento y suicidio, como en El lector.


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