La hierba pide auxilio

Crónicas mínimas

 

Algunas mañanas voy a tomar café al Boga Boga de la plaza de la Estación en Castelldefels. 

A veces me siento en su interior y escribo algo. No puedo escribir en silencio y el ruido atenuado de conversaciones o el discurrir del tren son aliados míos.

Esta mañana, estando sentado en la terraza, el ruido de una máquina me ha hecho levantar la vista:  estaban cortando el césped que hay enfrente del bar y de repente me ha llegado ese olor tan especial de la hierba cortada.

Dicen que ese olor es, en realidad, una llamada de auxilio de la planta a ciertos insectos herbívoros «amigos» al sentirse atacada, para que la rescaten de otros que la están devorando. Así lo interpreta ella y, en el fondo, es una especie de «idioma» para comunicar sus miedos.

Tal vez todo esto es demasiado complicado para una mañana de invierno. Para mí ese olor es un placer atávico que me transporta a paraísos perdidos.


Comparte este artículo