La Charca Literaria: ¡Chapeau!

M de Mirinda

Chanza para la presentación del libro Vida subacuática, una recopilación de textos de los autores de La charca literaria. 

I

Desde hace años chapoteamos en La charca literaria chicas, y chorbos, para achucharnos al son de chirigotas escritas, en prosa o en verso. Chirigotas alimenticias, sancochos que nos chiflan, pues achican nuestra hambre de más, como si fuesen, cachelos con chorizos o chacinas.

Nuestra cháchara electrónica, nuestro chillido digital, llega con el chucuchú del tren de dos escritos nuevos cada día. Cuando los chubascos de la desidia nos chafan, cuando el charol del falso relumbrón nos hiela los pies bajo el chaflán… los charquistas, como chirlas de agua dulce, nos recluimos en nuestros chamizos y escribimos piezas descacharrantes, chocantes, muy chulas, nada chabacanas. Esta comunidad no es proclive a los textos cuchi cuchi, ni a relatos charros. Somos más de escritos que chirrían con lo chapado a la antigua, que iluminan como los chorros del oro, que achican los malos humores y, cuya lectura, incluso, te alinea los chacras.

II

Nos podrán llamar cabezas de chorlito, pues lo hacemos todo por amor al arte. (Aunque el libro tenga un coste no nos pueden llamar chaqueteros, ni chamarileros, porque ningún beneficio chamusca nuestro espíritu.) 

Nos podrán querer tocar las chepas que desarrollamos de tanto crear sentados en sillas que chirrían, como charranes, pero no nos podrán chasquear la lengua, porque somos muy chulitos, ni pisotear (¡qué chasco!), porque no llevamos chanclas. ¡Sí, esto es así! ¿Y qué? No os lo toméis a chufla. Puede que seamos chusma, pero chusma enamorada, de las letras… 

¡No somos chupatintas, ni chungos que chapurrean chuminadas! Somos churumbeles creativos, una chavalada campechana adicta a La charca como otros lo son al chocolate, a los chupachups, a los chales de chenilla, a los chiringuitos chinos, a las tartas de chantilly, o a decir la palabra “churlufluito”, este es mi caso. ¡Chupito! Perdón, que me pierdo en el chascarrillo en plena charleta. Chasquead los dedos, o chuflad y sigo… ¡Grazie, amici!, ¡Gracias, chamacos!

III 

¡Dejémonos de chorradas! Hoy es un día excepcional, incluso chachi. ¡Una cuchipanda presencial! Podría esta haber tenido lugar en Chueca, o en un chiscón de Chamberí, pero no, está teniendo lugar aquí, en Lavapiés. Aquí se va a hacer el unboxing del primer libro recopilatorio de textos de La charca literaria: en La vida tiene sentidos. (Muchos de los charquistas escriben también en La ignorancia, cuyos ejemplares, y esto no es ninguna machada, están ahí, debajo de esa mesa, medio chafados). Este es un chupinazo informativo de rechupete. 

Y…¡tachán!. Aquí están: chorrocientos libros recién impresos; y discretos escritores y escritoras que merecerían lucir chorreras chabacanas para que se les notase que lo son; y mecenas que, en lugar de haberse quedado en sus cheniles viendo la serie Chernobil, están aquí, esperando a que corra el champán o, al menos, una cerveza michelada o una ración de charcutería que nos alegre el michelín, o una horchata de chufa Chufi.

Con esta chanza os doy la bienvenida a la Vida subacuática. Sumerjámonos, chapoteemos, chof, chof, abandonad la chalupa. ¡La charca literaria: chapeau! 

Con mi chapa de Mirinda, seguiré contando.


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