En el parque

Desde el 3º izquierda

 

Los adolescentes están saltando entre los muros semiderruidos del antiguo parque. Es una mañana gris, casi de otoño, y hay charcos por todas partes. Estos chicos deberían estar en clase —piensa un hombrecillo sombrío que acostumbra a leer todas las mañanas en un banco cubierto de moho—, no sé por qué tienen que andar con esos saltos y esos gritos, molestando e interrumpiendo mi momento de paz matutino.

Mira a uno y a otro lado, los demás bancos sufren el abandono del parque y están rotos. El único utilizable es en el que está sentado. Mantiene la calma estoica de costumbre y prosigue con su lectura.

No callan; empieza a sentir un ligero movimiento sanguíneo en las sienes; toma conciencia de que no va a poder seguir leyendo. No puede concentrarse y eso deriva en una leve ira que va arrinconando a su habitual ataraxia. Cambia de libro, deja la novela de Joyce y coge la poesía de Mallarmé.

Los niñatos siguen a la suya. Ahora incluso están más cerca de él. Uno de ellos da una voltereta apoyando la mano en el banco. El estado de ánimo del hombrecillo comienza a ser airado. Pensamientos de virulenta venganza comienza a pasar por su imaginación. Ve los montones de piedras e imagina qué hacer con ellas. Unos gruesos palos arrinconados resultan también la mar de sugerentes. Mira a los chicos y a las estacas alternativamente. No sabe qué hacer, pero debe actuar y recuperar su espacio en el parque, su remanso de paz.

Toma la decisión. Camina decidido hacia los cascotes de hormigón. Pasa de largo. Y también deja atrás las nudosas ramas. Parece querer salir del parque. Los ruidosos adolescentes no le prestan atención, aunque sonríen creyéndose ya los dueños del parque.

El hombre gira de manera abrupta y se dirige a ellos casi corriendo. Esto les deja ligeramente sorprendidos. Está frente a ellos que han cesado de brincar y lo observan en silencio. En la mano sostiene un objeto, amenazante. ‘Una temporada en el infierno’ de Rimbaud.

Abre sus páginas al azar y comienza a recitar. Los adolescentes, en silencio, se sientan a su alrededor.

Escuchan.


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