El poeta clonado

Perplejos en la ciudad


Dicen algunos investigadores secretos que el primer experimento de clonación humana se hará con células madre extraídas a poetas. Hay el serio propósito de no revelar los nombres de los donantes de células embrionarias de nuevos poetas, e igualmente se mantendrá un silencio sepulcral sobre la identidad de los úteros receptores.

Dicen que algunos editores ya se frotan las manos pensando en los beneficios de editar un solo poemario escrito por un número indeterminado de poetas clonados, los cuales participarán en la financiación de la edición del poemario único, al igual que los poetas no clonados: será, pues, el poemario clonado con la  célula madre de los poetas donantes.

También los críticos literarios consideran que su trabajo será más rentable y, sobre todo, más cómodo, ya que podrán publicar una y otra vez la misma crítica sobre los poemarios de los poetas clonados, que repetirán una y otra vez la clonación lírica de los mismos poemas de los  poetas donantes. La cuestión del plagio será causa de intrincados juicios, si es que los gobiernos de turno aprueban la ley del delito de plagio por clonación.  Un poemario único, editado como original cuantas veces fuere necesario, escrito por diferentes identidades clonadas.

De todos modos —advierten ya desde las altas esferas— la alegría de editores y críticos literarios podría ser efímera, puesto que ellos serán, de seguro, los siguientes en ser clonados según el plan de clonación de los futuros mercados.

No obstante, si la ley fuera promulgada, ¿cuáles serían las estrategias editoriales y legales para distinguir a unos de otros y no dar gato por liebre o poeta? Puesto que los poemarios clonados, aun saliendo de la misma célula madre, pertenecerán a poetas clonados con una identidad oficial distinta. ¿Un mismo ADN poético con DNI o NIF distinto?, se preguntan unos a otros, preocupados por el negocio de la futura clonación poética.

¿Y qué será de los agentes literarios con tanto poeta clonado?, se preguntan los más curiosos. No hay problema, dice un portavoz de los agentes, los poetas no han sido nunca ni carne ni pescado de nuestra devoción.