El papel interpretable 

La vida fácil

Es el papel que lo aguanta todo. Absténgase de circunloquios y láncese a degüello a vivir la vida. No renuncie a secretos inconfesables: nada de tripas corazón, olvídese de dar explicaciones; es su papel y solamente usted sabe lo que significa. Sí, sí, lo que le quiera decir cada cual, pero usted, firme en su papel. Ya no es negro sobre blanco; es lo que usted representa. Ahora puede encarnar a Segismundo o a Hamlet, a Ofelia o a Medea, puede hacer de villano o de héroe, de  gañán o de prudente. Médico o feligrés, nadie podrá toserle, pueden decirle misa. Esta fascinante tecnología le permite camuflarse en el rol de un verdulero, en el de un forofo del equipo de fútbol de su barrio, en el de un destacado crítico  gastronómico o en el de cualquiera de los personajes del vasto universo que se  abre a su imaginación. 

Ya se sabe cómo se las gastan amigos y enemigos en los corrillos. Ahora puede escribir cuanto le plazca, con la opción de exportar el texto a diferentes formatos, y puede publicarlo en internet como y cuando quiera sin miedo a herir  susceptibilidades. Usted siempre será dueño de sus palabras, que, por otra parte,  no se ajustarán inequívocamente a quien es usted, sea como sea y sea como fuere. Esto es importante incluso para personas de mi posición, aunque seamos  respetadas sea cual sea nuestro pasado. 

No se contente con lo que es y déjese caer en el futuro. Escriba, dibuje, pegue recortes o confeccione un mosaico con papel de charol, conviértase en quien siempre quiso ser y que sean los demás quienes interpreten libremente. Tanto da. Nada por aquí, nada por allá. Deje actuar a la magia y descubrirá que cabe cualquier cosa en este cajón de sastre. No espere más: hágase con el papel  interpretable y cree su propio mundo; los demás crearán y creerán en otros. Pero a  usted, plin.


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