Apuntes sobre andares de hombre turbio

El buscador de tuétanos

 

La rabia es lo primero
cuando siento algo,
cuando siento alguien,
cuando te siento rozar
tocar y ofender mi orgullo.

La rabia es lo primero,
y luego contención
y luego miedo
¿o lo primero es miedo ?

Miedo y rabia
y luego contención,
y otra vez miedo
y rabia hundiéndose,
hundiéndome en miedo,
en inacción,
en contención,
en una violencia de carnes adentro
que puedes ver en el fondo de mis ojos,
en el último fonema de la frase amable que maquilla tan mal mi rabia
porque a pesar de la mentira
es una verdad la que lo sostiene todo.

Pero es rabia y miedo,
miedo a que sepas mi rabia,
a que sientas mi rabia
a que salga la rabia
y explote la rabia,
y que la rabia sea un hongo atómico
que deje un alrededor de solares amarillos,
alrededor de solares amarillos
alrededor de solares
amarillos…
grises cenizas confeti de una piñata pantano
en cámara lenta,
y deje una nube de canción desganada e incompleta,
no obstante infinita,
no obstante mala canción,
no obstante necesaria,
no obstante lágrimas necesarias,
no obstante rabia de caries y muelas deshechas,
pero no.

La rabia está contenida,
sigue contenida,
y así mi caminar es de hombre turbio con un detonador en la garganta,
mi caminar es el de hombre con una hostia en cada mano
penetrando los bolsillos llenos de zarzas y bulevares de stock,
taras en stock,
secondhand ocasión…

Mi caminar es mi caminar,
y la rabia mi única hija honesta.