Agustín Gómez Arcos, auteur maudit

Casa de citas

 

La Enciclopedia Anarquista, en su galería de santos y pecadores, presenta al escritor Agustín Gómez Arcos como un andaluz anarquista, dramaturgo y gay, nacido en Enix (Almería) en 1933. Escritor sin fortuna en España, refugiado en Londres y posteriormente en París por incompatibilidad con el régimen —que impidió la representación de sus obras teatrales y censuró su trabajo—; ganador de numerosos  premios en Francia y autor de novelas de éxito en el país vecino; marginado en su país pero reconocido en Francia, donde alguno de sus libros aparece en el programa de los liceos. La Enciclopedia Anarquista destaca el potencial libertario de su primera novela (El cordero carnívoro, 1975) y menciona otras posteriores como María República (1976), Ana no (1977), El niño pan (1983) y Un pájaro quemado vivo (1984). Confieso que no había oído hablar de él hasta hace muy poco.

Descubrí la obra de Gómez Arcos cuando me regalaron su tercera novela —Ana no, publicada en Francia hace casi cuarenta años. Su personaje central (Ana Paucha), su trayectoria y funesto destino me impresionaron. La novela narra una historia que quizá pertenezca al acervo popular: el caso de una mujer del sur, madre y viuda de tres hombres —su marido y sus dos hijos mayores, muertos durante la Guerra Civil— que emprende un camino infatigable desde la costa de Almería hasta el norte de España, para reencontrarse con su hijo menor, encarcelado a cadena perpetua por comunista. Ana Paucha viaja a pie, sola y sin recursos, siguiendo el trazado de las vías del tren, atravesando un país depauperado física y moralmente.

En la dedicatoria del libro, Gómez Arcos dice haber escuchado esta historia de labios de su madre. Por su parte, el poeta represaliado Marcos Ana, en su autobiografía Decidme cómo es un árbol (2007), explica haberla oído de un funcionario de prisiones. La traductora del libro, Adoración Elvira Rodríguez, dice conocer una historia similar ambientada en las Alpujarras granadinas. Relatos que tratan de mujeres que buscan a su marido o sus hijos y que, al final del camino,  acaban cruzándose con la muerte, una muerte que trabaja al servicio de los poderosos, de los vencedores, de los verdugos; una muerte que asfixia a sus víctimas sin compasión.

Ana Paucha, la protagonista de la novela Ana no, utiliza el apellido de su marido —Pedro Paucha—, de quien estuvo profundamente enamorada y con el que concibió tres hijos: José Paucha, Juan Paucha y Jesús Paucha, llamado el pequeño. Pero a lo largo de la narración, la vieja Ana Paucha va acumulando epítetos, un rosario de calificativos que se asocian a los cambios que experimenta durante su viaje. Algunos son reflejo de sus recuerdos del pasado (Ana-niña, Ana-joven, Anita-la alegría del regreso, Ana-sin-más); otros, de sus aprendizajes y experiencias viajeras (Ana-pedigüeña, Ana-clarividente, Ana-lúcida, Ana, al fin, culta….), y también de sus oscuras vivencias junto a las vías del tren (Ana-viuda, Ana-pobre, Ana-vieja, Ana-sola, Ana-no). En su trayectoria se cruza con gente de toda calaña y ejerce trabajos imposibles —desde asear muertos en una morgue a limosnear junto a un ciego cantor— en una España cruel que recuerda la del pintor Gutiérrez Solana. Hambre, suciedad, cansancio, pobreza, enfermedad y muerte jalonan el recorrido de Ana por la vergonzante España franquista. 

De allí salté a las páginas de su primera novela, El cordero carnívoro, publicada en España treinta y dos años después de haberlo hecho en Francia. La novela cuenta el amor y la pasión homosexual de dos hermanos, pertenecientes a una familia latifundista progresivamente venida a menos, en la España de los sesenta. Frente a la rancia tradición eclesiástica, se yergue el rampante anarquismo de la pareja de jóvenes, incapaces de ceder a la represión, el pecado y la culpa que debiera acompañar sus actos. ¿Acaso una novela como esta —una novela gay— podría haber interesado al mercado español de los setenta? Y de haberlo conseguido, ¿qué editorial española habría conseguido el nihil obstat de la época?

Leer hoy a Gómez Arcos significa comprobar que su literatura de auteur maudit sigue siendo políticamente incorrecta y abiertamente heterodoxa. Probablemente, como apunta Luis Antonio de Villena, El cordero carnívoro no sea solamente una novela gay, pues admite múltiples lecturas y anda sobrada de simbolismo. «Algunos podrán legítimamente deducir —escribe el prologuista— que el incesto es el único posible final feliz (y acaso lo siga siendo) para la última historia española».

Las novelas de Gómez Arcos, así como un poemario que escribió en castellano, consiguieron ver la luz en las librerías españolas de la mano de Lázaro y Pomares —un economista y un arquitecto metidos a editar libros—. Ellos se interesaron, tradujeron y publicaron los escritos del almeriense en Cabaret Voltaire, un pequeño sello especializado en escritores francófonos. Agustín Gómez Arcos escribió todas sus novelas en francés y mantuvo desde 1968 su doble condición de exiliado político y literario. «Mi obra —decía Arcos— es literatura en lengua francesa, pero profundamente española en su contenido”. 

Agustín Gómez Arcos, escritor radical, ignorado en su país y a todas luces marginal, murió de cáncer en París el 20 de marzo de 1998, tras publicar catorce novelas en francés. Fue el autor favorito de Mitterrand, según explicó Tereixa Constenla en El País: «Cada nueva novela se recibía con un viejo ritual: la visita del chófer del presidente de la República al domicilio del escritor para recoger un libro dedicado. François Mitterrand admiraba a aquel autor español que escribía en francés: Agustín Gómez Arcos, que triunfó en su voluntario exilio en Francia y fracasó en España, arrinconado en la esquina de los malditos».  Leerlo hoy en castellano está a nuestro alcance gracias  al esfuerzo editorial de Cabaret Voltaire. Una oportunidad que no hay que descuidar.

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 Agustín López Arcos: Ana no. Madrid: Cabaret Voltaire, tercera edición, 2019.
 2 Marcos Ana: Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida. Barcelona:     Umbriel, 2007.
3  Agustín Gómez Arcos: El cordero carnívoro. Madrid: Cabaret Voltaire, 2007.
4 Tereixa Constenla: El autor favorito de Mitterrand, El País, 31/03/2010