Árboles líquidos

Sin timón y en el delirio

 

Questa stanza non ha più parete
                                               ma alberi, alberi infiniti.
                                               Gino Paoli

 

en mis manos dan vueltas
los círculos de los árboles
y se marean ángeles y demonios

mis días son una bicicleta
con platos de plástico por ruedas

cuando intento habitarme,
hundo los pies en el barro
hasta que el barro acaba hundido en mí

mi esencia es el fuego
apoyado en las paredes,
que observa envidioso y anhelante
las estampas familiares
antes de consumirse

soy las puertas que se entrecierran,
soy las puertas que explotan

una piedra milenaria
cae cada día sobre mi pie
y yo no me aparto

voy de la maldición a la bendición
con toda una gama de colores
que no se saben definir

tengo el tesoro del aliento de la vida
pero lo pierdo huyendo del sol

o cazando agujeros oscuros

a lo lejos,
un látigo resuena en la noche

sí, todo esto me lo he inventado yo

esta noche volveré a soñar con árboles líquidos

o ellos conmigo

y alguien se ahogará dentro de mí

en alguna playa del mundo,
un niño pierde las piedras y conchas de la mano

por la fuerza del oleaje

y yo ya no me hago más preguntas

esta habitación ya no tiene paredes,
es la invasión de los ojos,
se rompe un jarrón lleno de mitos
y yo casi que ya no lloro

asumo que no sé construir granjas,

castillos ni valles

soy el saludo del mosquito,
la canción que suena a lo lejos,
el peregrino perdido,
el lienzo en llamas en medio del desierto,
el eco del martillo sobre el papel,
la noche eterna,
el palo que no sabe encontrar el agua

atardece por fuera y por dentro

la luna está llena y amarilla
y no tengo a nadie con quien mirarla;
la señalo en silencio
y un perro aúlla


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