Zapatos 2

Moda al tuntún

 

Al psico-socio-antropólogo enloquecido le deja perplejo la superfeminización del pie de la mujer a través de los zapatos de tacón de aguja (stilettos).

Aceptemos que dichos zapatos alargan y estilizan las piernas –también las vuelven más inestables- y que las piernas largas son símbolo de madurez sexual.

Demos por hecho que al alzar los talones, y gracias a la punta en pico del zapato, se reducen, a la vista, las dimensiones de los pies, haciéndolos más pequeños, equinizándolos. En Playboy las modelos desnudas se alzan de puntillas o van calzadas con stilettos, zapatos que no se quitan ni en la cama: la planta del pie parece no fotografiable.

Reconozcamos también que los zapatos de tacón acrecientan la lordosis lumbar y hacen más prominentes los glúteos, cuyo contoneo se amplía al andar. Pero nadie logrará convencerme de su pretendida comodidad. Se camina bien descalzo y qué seductores son algunos pies desnudos… Vean o recuerden si no a Quentin Tarantino bebiendo del pie de Salma Hayek.

Reclamemos zapatos ergonómicos, cómodos, funcionales y bellos, de calidad, que respeten el pie real y favorezcan el caminar, la posibilidad de correr, saltar y también, si es el caso, de seducir.

En fin, zapatos que cuiden nuestros pies, como nos recomienda Héctor Carreto en Pies, zapatos de piel humana : “… señor, señora o señorita, trate con amor a sus pies: son de piel legítima. Acarícielos, Mercurio se lo agradecerá”.


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