Saber copiar

El martillo pneumático

 

Copiar requiere haber leído, saber qué escribieron los autores de la antigüedad, los medievales, los del renacimiento. Requiere conocer la literatura de todos los tiempos y recordar.

Los textos clásicos  han servido de pretexto en multitud de ocasiones y, a partir de ellos, se ha generado una literatura plagiada de gran calidad.

Los autores greco-latinos dejaron escritas muchas historias que se han ido copiando, ora en Shakespeare, ora en Espriu, sin que nadie pueda poner en duda la aportación magnífica que estos autores copiones han hecho a la historia de la literatura.

Nihil novum sub sole.

La originalidad no es materia estética, es, a mi entender, una cuestión comercial que interesa a las editoriales y a los subasteros de obras de arte, es una cuestión de mercado, de mercadillo intelectual, diría yo.

No me cabe otra explicación.

Prefiero una buena copia que un mal original, prefiero tres buenas versiones de Antígona que una novelilla original de algún autor mediático, a los que les agradezco un buen silencio.

Todo lo que he dicho vale también para la política y cualquier otra forma de histrionismo.


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