Que los sueños sueños son

Lengua de lagartija

 

Vive solo en un piso de una sola habitación, pero el alquiler le lleva la mitad del salario. Tiene un coche de diez años que necesita un urgente cambio de neumáticos, así que esa mañana de viernes, de camino al trabajo, compró un décimo de la lotería que juega el sábado. El premio mayor, el especial, trae tres millones de euros. ¡Qué casa podría comprarse!, ¡y qué coche! No uno sino dos: un deportivo y un todo terreno. Y una moto de gran cilindrada.

Susana, la secretaria de dirección, acaba de divorciarse. Esa tía está buenísima, y a él no lo trata mal. Pero hay quince años de diferencia a favor de ella; y hay también diferencia de status laboral, y económica: la chica gana más y conduce un auto nuevo. Ahora, eso sí, si gana los tres millones todas las diferencias desaparecerán. Incluso la de la edad. Qué son quince años cuando hay amor.

Tres millones. El chalé podría comprarlo en Sant Cugat, o tal vez en Sitges, calculemos un millón y medio, tal vez dos. Con piscina, claro. Cien mil euros para los coches y la moto, quedan novecientos mil. En la primera cita la invitará a cenar al Clark. Dicen que hay que reservar con un año de anticipación. ¡Qué contratiempo! No parece posible que lo privilegien por haber sacado el primer premio de la lotería, aunque sean tres millones.

A ella le pondrá una boutique de ropa prêt à porter. Va muy bien con el tipo de la chica. Por parte baja hay que calcular una inversión de otro medio millón. Ahora sólo quedan cuatrocientos mil. ¡Ojo! habrá que ir con prudencia. Él oyó hablar de muchos que subieron a la cumbre para después caer al abismo. ¡Vaya preocupación!

La casa de Sant Cugat, o la de Sitges, tendrá que estar provista de alarma y otras medidas de seguridad. Por lo menos habrá que pensar en otros cien mil. Quedan trescientos, que con toda probabilidad se gastarán en la boda y el viaje de novios. ¿Otra vez en la miseria? ¡Un momento! No es lo mismo ser pobre que estar falto de efectivo. Sin duda la boutique de prêt à porter proveerá para el futuro.

El problema, por supuesto, sigue estando en la seguridad de la casa. Con todos esos chorizos venidos de Europa del este, dedicados a asaltar chalés y masías, la cosa se ha puesto peliaguda. El día anterior pudo ver en el diario la foto de los tres supuestos ladrones detenidos en Roses por la guardia civil. ¡Qué aspectos tan siniestros! Estos son los que roban sin violencia. No quiere pensar cómo serán los violentos. A un vecino le cortaron una oreja.

A él no le cogerán desprevenido. Se hará hacer una caja fuerte especial; cuando le amenacen con torturarle les revelará la combinación de inmediato, y cuando el delincuente la abra recibirá un disparo en pleno rostro. Ya les enseñará él lo que es violencia a esos hijos de puta.

Pero existe el peligro de que los forajidos hagan que sea él quien abra la caja. ¡Vaya problema!

El domingo, a primera hora de la mañana, buscó en el diario el resultado de la lotería. Ni siquiera le tocó un reintegro. ¡Qué alivio!


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