Por interés

Perplejos en la ciudad

 

Entra un desconocido en el bar del barrio, se sube a una silla y anuncia:

“Por interés saludo a todos ustedes, por interés les daré la mano, por interés, sólo por interés diré este o aquel nombre, con amor, primero, y con odio, después, por interés, digo, como, bebo, hablo y me río, por interés voto o me abstengo, por interés escribo y hablo bien de éste y hablo mal de aquél, por interés desprecio y miento, por interés digo la verdad o lo conveniente, por interés trabajo y me caso o no me caso, por interés maldigo o creo en Dios, el Papa y el Espíritu Santo, por interés creo en la política y en la corrupción, en la santidad y en la degradación, por interés compro y vendo, me compro y me vendo, compro y vendo a quien sea, por interés milito, por interés juego, gano y pierdo en el casino, en los premios literarios, por interés construyo y destruyo, por interés firmo, borro, por interés defiendo y ataco, por interés traiciono, encarcelo y mato, por interés muero, resucito, por interés me callo, por interés beso, doy la mano y la otra mejilla, por interés huyo, me escapo…, y ya, al final, desfallezco, pierdo el interés, desertor, y con una inmensa falta de interés por todo y por todos escribo esta nota y desaparezco, adiós, muy buenas, que ustedes lo pasen bien”.

Y se fue presto, sin darnos la mano y dando un portazo, sin más interés.


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