Pantalones 2

Moda al tuntún

 

La afirmación de que los pantalones cubren de la cintura hasta los pies no se cumple en los adolescentes. No hay cintura capaz de retener su descenso imparable.

Un psico-socio-antropólogo enloquecido podría preguntarse por el sentido y función de la caída. Se afirma que los pantalones caídos tuvieron su origen en el ambiente carcelario, para unos como reclamo de disponibilidad a mantener relaciones sexuales, para otros como el resultado de prohibir los cinturones e impedir el auto ahorcamiento. Lo que es seguro es que no nacieron para facilitar la carrera o el simple caminar. El engendro mimético tuvo, para algunos, su momento de gloria cuando las jóvenes adolescentes dejaron asomar por encima de la cintura sus bragas tirachinas de colores y sus ombligos venusinos.

Para los adultos, retenerlos a la altura del ombligo no solo es deseable, sino meritorio, dado que camisa y pantalones presentan una tendencia inversa: la primera asciende y los segundos descienden generándose una amplia área de incomodidad. Los tirantes, como su nombre indica, tiran y retienen pantalones, pero dejan bailar ampliamente los faldones de la camisa. La solución, mañana.


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