Notas de viaje

Susurros a bocajarro

 

 

Pasan los kilómetros y le dicen a la escriba «quiero más».
Que no era eso.
Que saber necesario el cuaderno en la maleta no es bastante.
Que el blanco lo hace grande el no saber necesitar.
¡Qué poder tenéis, malditas!

Pronunciar es conjurarse.
Ver la frase escrita y reconocer el abismo, el salto, la caída.
Llegando a destino se empieza a añorar el tránsito.
Querer ir para siempre a alguna parte.
¿Cómo haré para no llegar nunca?

Os rezo: dejadme seguir yendo.
Será que no me gusta el paisaje del destino alcanzado.
Será que no soporto la decepción de la meta enmohecida.
Será que viajar solo es bonito cuando no se llega a ningún lado.
Será que lo bueno es viajar solo o llegar acompañado.

Y otra combinación huele a podrido.
Será que yo no sé compartir el camino con nadie que no sea un cuaderno mudo y sordo.

Fotografía: Susana Blasco


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