Nosotras parimos, nosotras decidimos

A veces digo cosas

 

Demasiado iluminado, demasiado centrado como para no verlo. Ese panfleto pro-mujer, con su simbolito y todo. Morado hasta la rabia, banal y vacío pero, al fin, lleno de significado. Está claro, Mª Eugenia, lo han escrito para ti.

Eres tú esa mujer esbelta que insinúan en el panfleto. No cabe duda, Mª Eugenia, tú siempre te has dejado guiar por todo el mundo, tu madre, tu padre, tus hermanos, los profesores y tus amigas, tu marido…

Falda y calcetines que pican, pues falda y calcetines que pican. Económicas, pues económicas. Roberto, pues Roberto. En DinA 3 y al dos, pues en DinA3 y al dos… Piensas Mª Eugenia, y hace mucho que no lo hacías. Sabes que el vendedor está hablando porque asientes con la cabeza, pero ya no escuchas. Tus ojos fijos, como hechizados por ese enorme cartel morado que atraviesa los escaparates y se te clava en el cristalino.

Lo han escrito para ti, Mª Eugenia, parece que te hayan seguido y conozcan cada uno de tus movimientos. Tú quieres eso, quieres libertad, seguridad, diversión. Sobre todo diversión, Mª Eugenia. ¿Cuánto hace que no sales a pasear y cuánto que el viento no te levanta un poquito la falda? ¿Cuánto que no te tomas una cervecita, que se te sube a la cabeza, Mª Eugenia, y te pones tontorrona?

Ahora es tu momento, el vendedor puede decir lo que quiera. Roberto puede apretarte la mano marcándote la opción correcta, pero querida, tú ya has tomado la decisión.

Es ahora o nunca, Mª Eugenia, ahora o nunca y lo sabes mejor que nadie. ¿Qué es eso Mª Eugenia? ¿Son lágrimas? Ahora corazón, suelta la mano de Roberto, no le dejes contestar, no es él. Eres tú, tú eres libre, tú decides, Mª Eugenia, tú pariste. Cállales la boca a todos, grita mujer, grita como llevas años queriendo hacer.

– ¡VISCOELÁSTICA! La almohada la quiero viscoelástica. Por favor.


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