Máximas mínimas sobre el amor

Firmas invitadas

 

Enrique Jardiel Poncela

Máxima mínimas sobre el amor

 

El amor es igual que los eclipses de Sol: el primero obliga a madrugar y a ir a verlo al observatorio; el segundo se ve desde el balcón de casa; del tercero se entera uno por los periódicos.

El amor es como un hoyo; crece merced a grandes trabajos, termina con el último esfuerzo, y, para que quede como estaba, necesita que se le eche mucha tierra encima.

El amor es como una goma elástica que dos seres mantuvieran tirante sujetándola con los dientes; un día uno de los que tiraban se cansa, suelta y la goma le da al otro en las narices.

El amor es como los columpios, porque casi siempre empieza siendo diversión y casi siempre acaba dando náuseas.

Conservar la amistad, después de una ruptura de amor es como invertir seis horas en una partida de ajedrez para acabarla en tablas.

El amor a todos parece grotesco en los demás y excepcional en uno mismo.

El amor es como las cajas de cerillas que desde el primer momento sabemos que se nos tiene que acabar y siempre se nos acaba cuando menos lo esperábamos.

El amor da inteligencia a los idiotas y vuelve idiotas a los inteligentes.

Un solo amor es siempre demasiado.

En amor, la mujer y el hombre son ferrocarriles de trayecto limitado, y, como la existencia es un viaje muy largo, se ven obligados a cambiar varias veces de tren.

 

 

Nota del editor: Alguno de estos aforismos apareció por primera vez en revistas y periódicos, donde colaboraba el autor, por los años 1924 al 1930. En 1937, unidos a otros muchos, entresacados de sus novelas y comedias, fueron reimpresos, formando un tomo, bajo el título de Máximas mínimas, que contiene 505. De allí hemos seleccionado unos pocos para la ocasión.

 


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