Exhumación poética de “Viaje alrededor de mi habitación” (Xavier de Maistre)

Gabinete de labios periféricos

 

El placer que uno siente viajando por su habitación está libre de la envidia
inquieta de los hombres; es independiente de la fortuna.

Xavier de Maistre

 

Voyage autour de ma chambre se publicó en 1794 (sin que constara autoría en la primera edición, sufragada por el hermano del autor, el filósofo contrarrevolucionario Joseph de Maistre). Su autor lo escribió en Turín, mientras cumplía un arresto domiciliario de 42 días al que lo condenó la autoridad militar por haberse batido en duelo. El obligado confinamiento (en compañía de su querida perra Rosine y su criado Joannetti) propició que el conde de Maistre dejara vagar su imaginación y nos legara este clásico indiscutible. El elegante ejemplar de mi gabinete contiene: la traducción de la obra por Puerto Anadón, una Semblanza de Xavier de Maistre del famoso crítico del XIX Sainte-Beuve (escrito para la edición de 1839) y un Postfacio de J.M. Lacruz Bassols (a su vez traductor de la semblanza mencionada).

En el genial relato El Aleph, Borges nos habla de “la bagatela inmortal que nos deparan los ocios de la pluma del saboyano”. Nació en Saboya, pero su vida transcurrió entre Nápoles y Rusia principalmente. Sólo visitó París una vez, a los 73 años, donde descubrió con sorpresa que era un autor de gran éxito, cosa que nunca imaginó ni pretendió. Como comenta Sainte-Beuve, “un autor que se parece tanto más a su libro por cuanto nunca pensó en ser un autor”. Cuando fue arrestado era un joven oficial en activo y había protagonizado también un audaz y accidentado vuelo en globo. Luego se ganaría la vida en Rusia como pintor y, retomando su carrera castrense, llegó a ser nombrado general por el zar Alejandro I.

La obra que nos ocupa es breve, dotada de  un elegante sentido del humor que han comparado con el de Laurence Sterne, con notas líricas destacables. Se incluyen también las reflexiones sobre la relación entre “la bestia” y “el alma” que todos llevamos dentro. Y, por encima de todo, ese dejar volar la imaginación alegremente, sin un plan prefijado, como el desordenado vuelo de un insecto. Un viaje interior que me recuerda a Pessoa, que tanto viajó sin moverse (“a través de mis sentidos”). Y es a través de ese viaje inmóvil que uno puede llegar a entrever con cierta claridad el todo, ese constructo holístico del que también nos habla el protagonista de El Aleph. Viaje alrededor de mi habitación es una obra comúnmente calificada de encantadora, cuya aparente sencillez le otorga el estatus de clásico que merece la atención de todo lector apasionado. Un homenaje radical a la imaginación, ese pecio al que nos agarramos para flotar entre las miserias que nos rodean.

Para exhumar el poema, en esta ocasión utilizaré la cifra de los días que el autor estuvo arrestado en la habitación origen de este viaje fascinante, coincidente con el número de capítulos de la obra: 42. Y 4+2=6. Así, desde la página 11 (donde se inicia el relato) hasta la última página (113), viajaré de seis en seis páginas para obtener así un verso de cada una, hasta componer este poema:

 

42

Cuarenta y dos días
treinta y seis pies de lado.
El gran arte de un hombre
podrá incluso elevarse.

Entre la multitud de pensamientos
de descubrimiento en descubrimiento
de silencio
mientras la luna
–mi grano de arena–
ensaya sus maniobras.

El silencio de mi gabinete,
mi sable al alcance.
Con el resto del viaje
quiero regalarme una escena,
una insurrección formal:
Visnú sin pies ni manos.

¿El gran secreto?
Nunca he sentido más claramente que soy doble.


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