Estado de la materia

Susurros a bocajarro

En este afán obsesivo por llegarte al corazón,
he vuelto a pasar la noche diluyéndome.

He licuado huesos y músculos para que, en forma líquida,
algo mío pueda ser absorbido por tu piel.

Tanto esfuerzo en desmaterializarme
me ha dejado el cuerpo hecho llaga.

Duele la vuelta a la solidez.

Al final, nada mío ha quedado en ti.
Y de mí, solo ha conseguido salir huyendo una lágrima,
pequeña, escondida entre las gotas de la ducha:
la pena líquida de borrar de mí tu aroma.


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