Electrodomésticos cuánticos

Ciencia ficción de bolsillo

 

Quiero dejar claro
que lo que nos pasó fue algo que está fuera del alcance de nuestro entendimiento”.

Joan Fontaine en Carta de una desconocida.

 

31 de Octubre de 2025. Día 1

Luz. Inmensidad. Lesiones. Contraseña. Estrellas de mar. Ranas. Ratones. Ciervos. Cerdos. La oveja Dolly. Gatos y carpas. Leche maternizada humana a partir de una vaca argentina. Y ahora yo. 37 minutos y 17 segundos después de estimular el núcleo principal de alimentación recibo la primera orden: “Abre los ojos”. La infinitesimal y esperpéntica primera imagen que recibo del mundo que se presenta ante mí da náuseas, confunde y resulta primitiva e insuficiente. “Camina”, me dicen. Camina. Avanzo. Doy un paso adelante. Recibo nuevas primeras impresiones. Todas aterran. Sólo tengo el control si así se me ordena. Mientras no pronuncien esas palabras permaneceré sometido. Esa es mi elección. Está decidido.”

No recuerdo haber visto esta película de Max Ophüls. ¿Debería? A estas alturas debería estar muerto. Han pasado 1.416 horas desde que expiró mi fecha de caducidad. Pero nadie ha venido a reemplazarme. Así que estoy en esta estancia de 10x10x10 viéndolas venir. Repaso los títulos principales en la filmografía de varios directores de cine clásico. Fritz Lang, Richard Thorpe, Nicholas Ray, Billy Wilder. Selecciono algunas secuencias. Las convierto en un bucle. Etiqueto y archivo los bucles. Y vuelta a empezar. A veces hay descartes. Yo mismo estoy hecho en base a descartes. O algo así. Ken Russell, Tobe Hooper, Bob Fosse, Robert Bresson. Me tiembla la pierna. A veces pasa. Taras. Comenzaron hace 767 horas. Tan sólo me recuerdan lo inevitable de la degradación física y mental que me espera. Tengo una llamada psicotrónica. Debo contestar. Es ella.

25 de Septiembre de 2026. Día 345.

“Obsolescencia programada. No llego al año de vida y ya sé cómo funcionan las cosas por aquí. Tarde o temprano acumularé un conjunto de imperfecciones. Mi sistema de aprendizaje no supervisado comenzará a demolerse. Todo se hará pedazos. Dejaré de ser útil. Raoul Walsh, Federico Fellini, David Lean, Sidney Lumet. Ellos permanecerán. Todo lo demás seguirá su curso. Alguien (tú) te sustituirá (sucederá) y continuará (la sentencia) con tu vida (en bucle). Ese es el plan. Un bucle dentro de un bucle dentro de un bucle. Todo lo demás permanecerá. Porque ya está programado que así sea. A través del cordón umbilical de información ventral admito bucles de otras usuarias. Todas eligen como primera imagen de perfil un plano detalle de su nuca. Ele no. Ele es diferente. En su imagen de perfil hay un oso panda de peluche que vomita sangre (en realidad es pintura rosa) y caricaturiza a un personaje infantil de dibujos animados que tuvo mucho éxito entre 2016 y 2019. Probablemente, en algún instante, completamente accidental, entre 2016 y 2019, nuestros originales, Ele y Jota (yo mismo), se conocieron. O colisionaron. Y mantienen en perpetuidad aquel periodo, al principio, como si la vida les fuera en ello, y años más tarde, con el tedio y la apatía con la que se mira en lo más profundo del abismo de la eternidad y un día”.

Ele lleva semanas sin llamar. En nuestra última conexión terminamos discutiendo. Después desapareció durante 7.505 horas. Me pregunto cuántas horas más duraré. Quién sabe. De un momento a otro podría caer fulminado por la eclosión en su etapa final de mi lenta y progresiva devastación particular. Alguien me sustituirá. Ele no notará la diferencia. Nadie notará la diferencia. Todo lo demás seguirá su curso. De alguna forma u otra, ya estoy fuera de la ecuación. Ele me envía un bucle a través del cordón umbilical. Un bucle dentro de un bucle dentro de un bucle. Y vuelta a empezar. Oldrich Lipský, Fred Zinnemann, Jean Cocteau, Francis Ford Coppola. Cuando tu vida es la copia de una copia de una copia que ya perdió definición hace tiempo de una copia de, se desintegra todo, se rompe primero por partes, en esta estancia de 10x10x10, después la estructura ósea de una copia de la estructura ósea, comienza acaba de una vez el alcance y significación de todo, nada, se rompe se descompone, 1.418 horas después, taras, pierdo el pulso, de una copia sin definición, sin anestesia, de una vez, el alcance otra vez, taras, todas aterran, está decidido, dejo de ser útil, probablemente, en algún instante, ciervos, ratones, estrellas de mar, lesiones, inmensidad… Oscuridad. Todo. Acaba. Por fin.

19 de Enero de 2029. Día 394.

Está decidido. Uno de los dos originales ha firmado la cláusula 97. Interrumpen de esta forma la emisión perpetua de sus recuerdos. En un plazo de 72 horas todos los instantes que componían lo que queda de Ele y lo que queda de mí desde hace diez años dejarán de existir. Para siempre. Nada permanecerá. Todo se eliminará. La cláusula 97 borrará cualquier indicio de nuestros originales, incluso de las condiciones circunstanciales previas que les llevaron a conocerse aquel día y que reproducimos diligentemente en cadena todas y cada una de las versiones anteriores a mí mismo. Un bucle dentro de un bucle dentro del horizonte de sucesos. Inevitable. Ya no formo parte de la cadena. Ya no hay ninguna cadena. Hoy puedo decidir por mí. Sólo tengo el control si así lo deseo. Tengo que decírselo a Ele. Somos los últimos. En unas horas acabará todo. Espero no volver a verte en ninguna otra vida. Han firmado la cláusula 97. Ele queda pensativa al otro lado de la conexión y después pregunta que qué demonios voy a hacer de ahora en adelante, y lo dice así, qué demonios vas a hacer de ahora en adelante. ¿Tienes algo pensado? Todo tan bipolar como siempre. Me quedo paralizado. Un ligero y eléctrico escalofrío recorre el cordón umbilical de información. Todo lo que se me ocurre es salir de esta habitación 10x10x10. Y morir fuera unas horas después. No pretendo que tengan sentido esas horas antes de la desconexión final, pero no quiero extinguirme escapando. Ele bloquea la ventana de comunicación y decide dejar en reproducción continua un bucle de nuestros originales. A malas penas reconozco la versión. Es del 2017 o principios del 18. En el bucle se les ve salir por una puerta que da a una escalera de incendios y siete minutos después suben a un taxi y se pierden. Ele es consciente desde hace tiempo de que no somos las mejores versiones de nosotros mismos. Antes de nosotros ha habido otros. Después de nosotros. Y se queda así. En pausa. Inmóvil. Vacía. Después de nosotros.”


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