El problema XXX y el Mediterráneo

El martillo pneumático

 

Los tópicos suelen ser caricaturas o simplificaciones burdas de la realidad. No tienen en cuenta los matices y acaban convirtiéndose en afirmaciones que expresan precisamente lo contrario de lo que son las cosas.

Sin pensar demasiado, cosa que ocurre habitualmente, se ha aceptado el tópico de que el arte nacido en las riberas del Mediterráneo es ligero, vital y risueño. Frente a esta simplificación tan trivial cabe decir que es precisamente aquí, en las costas de este mar clásico, donde hallamos las obras más mesuradas, contenidas y apolíneas que la mente humana ha producido.

Los artistas mediterráneos han añadido a la claridad de este mar la proporción clásica y el componente trágico.

Al contemplar la faz de la Medusa reflejada en el escudo de Perseo, los artistas del Mediterráneo han expresado cuán terrible es el rostro de la belleza.

En el Mediterráneo encontramos tanto patetismo como el que percibimos en un movimiento de la sinfonía número 6 de Tchaikovsky, tanto abatimiento como en una pintura de Cranach y más tristeza y más melancolía que en los versos de Hördenling.

El temperamento melancólico nació con la recuperación de los textos clásicos. En el Renacimiento italiano resurge el Problema XXX de Aristóteles, que lo planteó así: “los hombres de genio, los grandes creadores —se pregunta—, ¿no se encuentran precisamente entre los depresivos y los melancólicos?”.

El hombre renacentista otorga a la melancolía un valor creativo, de forma que llega a considerar que un espíritu melancólico bien templado es el representante más acreditado del genio artístico.

En la expresión de los artistas de estas costas del mar antiguo encontramos grandes dosis de melancolía mezclada con ironía y humor, pero jamás risitas inútiles o ligerezas inconvenientes. Ninguna expresión artística se regocija en la frivolidad. Ahí están los dioses inclementes del Olimpo que amontonan las nubes y nos amenazan con sus rayos y truenos.

El arte mediterráneo es grave y riguroso, y su sistema de armonía y proporciones es calculado y circunspecto.


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