El hermoso kaos natural

Chamanita Muskaria

 

El hermoso kaos natural se está comiendo mi vajilla. El filo inminente de la taza verde, me mordisquea cada mañana cuando medio dormida lo ahogo en té. Los platos hondos se abomban hacia arriba como pagodas. Qué decir del tenedor de los huevos que se amasija en bola de cables ariscos y escala los armarios de la cocina en busca de electricidad. He lanzado las cucharas de mi abuela al lago artificial del parque. Ahora son barcazas con proas orgullosas que desafían la lógica de los patos.

Desde que empezó la revolución de la vajilla, me acostumbré a comer con los dedos. Beber, sigo bebiendo en vasos porque hay algo en el mordisco inesperado que me puede. Me asusta y me sorprende a partes iguales. Cuando vienen invitados saco las tres piezas del menaje que aún permanecen intactas. Les quito las bridas de hierro forjado, limpio el óxido que puede quedar en ellas y las lanzo con fuerza a la mesa para que agotadas de forcejear caigan rendidas sobre el mantel de flores naranjas, aunque por contacto se ha rebelado y las flores silvestres se han vuelto carnívoras.

En fin, el hermoso kaos natural se está comiendo mi vajilla y aquí sigo.

 


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