El emoji que destruyó el mundo

Somos una granja humana

 

Fabián se ha tirado setecientos treinta y seis días en paro. Un millón cincuenta y nueve mil ochocientos cuarenta minutos en paro. Ciento trece mil doscientas veinte actualizaciones de Facebook en paro. Fabián proviene del latín fabius, que significa cosechador de habas, pero como las habas las cosechan los chinos, Fabián se las gana como diseñador gráfico y concept artist. Ahora Fabián trabaja para WhatsApp™. Se encarga de diseñar la nueva librería de emojis. Si Fabián juzga demasiado agresiva la sonrisa del smiley socarrón, arrastra el pen por la Wacom y suaviza, y matiza, y perfila. Fabián sabe que no la puede cagar. Fabián es muy consciente de que cada vez que yo envío un emoji a un amigo, en realidad me estoy enviando a mí mismo. Que cada vez que mi amigo recibe ese emoji, la ilustración queda indefectiblemente vinculada a mi ser. Si envío un emoji sonriente, necesito que mi amigo brinque de alegría. Si envío un emoji triste, necesito que mi amigo se precipite a una poza de dolor. El emoji de la morriña, ese es puñetero, ¿eh, Fabián? El emoji de la perseverancia. El emoji de la impaciencia. El emoji del alivio. ¿Le ponemos unas gafas de sol? Cuando el emoji se zambulla en la cabeza de mi amigo, ya no habrá vuelta atrás, Fabián. Una vez que el emoji ha penetrado en las profundidades de la cabeza de mi amigo, el emoji paso a ser yo. Y no quiero volver a cagarla, Fabián. Otra vez, no. Ese emoji es mi representante directo en la cámara de diputados de los sentimientos y no puede ser un gualtrapas. Ese emoji es mi embajador, mi cara, mi voz. Si un amigo malinterpreta el emoji, nuestra amistad se deteriora. Si mi novio malinterpreta el emoji, nos distanciamos un poco más. Todo pende de un hilo y todo puede irse a la mierda de un momento a otro, esto tiene que salir bien, Fabián. Unos píxeles de más pueden conducir a una mujer al suicidio. Unos píxeles de menos la pueden encumbrar. Dalo todo, Fabián. Captura esa emoción, ese estado de ánimo. Cada paso en falso son millones de desencuentros. Sobre tus hombros pesa el futuro de la humanidad.

Fabián suelta el ratón, se desliza hacia atrás en su silla de Ikea, cobra perspectiva sobre su obra. Sonríe de oreja a oreja. Dos meses de retraso en el recibo de la luz pero no le importa. Le pagan seiscientos euros al mes pero no le importa. Menudo emoji se ha currado. Tiene algo especial. Mola. Mola mucho. Mola tanto que no puede soportarlo.


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