Cubismo esférico

El martillo pneumático

 

El cubismo proponía una visión de la realidad bajo una óptica más o menos geométrica. Representaba guitarras, pipas, libros, bodegones y rostros descompuestos sobre volúmenes cúbicos, cilíndricos o esféricos.

El cubismo fue adquiriendo distintos matices, correspondientes a las diversas sensibilidades de los artistas que lo practicaban. Así, podemos encontrar un cubismo sintético, un cubismo analítico o un cubismo órfico. En este último caso parece que el soporte de la realidad es el círculo y la esfera.

Se nos hace difícil comprender la utilización del vocablo órfico, utilizado como adjetivo en un lenguaje cuyo discurso es formal y específicamente geométrico. Quizás hubiese sido mejor denominarlo cubismo de los cuerpos redondos.

Fue Guillaume Apollinaire quien inventó y bautizó el cubismo órfico. Esta forma de cubismo venía a ser algo así como una abstracción imaginaria de colores puros aplicados según las leyes del contraste simultáneo.

Apollinaire fue un poeta notable, gran observador de los culos de las muchachas del Mediterráneo. Probablemente debido a las visiones esféricas y preso de un optimismo infantil, el 21 de enero de 1911 escribió:

Vivimos en uno de los momentos más importantes de la historia de las civilizaciones. Todo lo que seguimos arrastrando con nosotros de “cultura antigua” (religión, monarquía, nobleza, privilegios, humanismo, etc.) es un presente que ya pertenece al pasado. […] Nosotros los pintores modernos, contribuimos en gran medida a crear un “arte recién nacido”… que dará origen a todas las nuevas leyes y nociones.

Culos y esferas. Hoy, los primeros aparecen en las primeras páginas de las revistas de papel cuché y las esferificaciones se han llevado hasta las cocinas más prestigiosas. Los unos y las otras se utilizan como elementos de diseño.

Si Apollinaire apareciera hoy por las costas de nuestra Europa tan vieja, vería que el arte actual no da origen a ninguna ley ni noción nueva y que el arte recién nacido se asemeja más a un tullido que precisa la intervención de ortopedas y técnicos en biotecnología.

Guillaume Apollinaire fue un visionario cargado de buenas intenciones que se equivocó. El tiempo, el infortunio, la barbarie sofisticada, los mercados y el Club Bildelberg no han dado la razón a Apollinaire.


Comparte este artículo