Recuento de Navidad

Solo, por favor

Fue en una hoja en blanco donde Cancio se había dibujado con la sonrisa entre la barba canosa, de donde, a su vez, emanaba un bocadillo con el número 30.126. El mismo número que le recordó Raquel al otro lado del teléfono: «¡El Gordo, tío! ¡Te ha tocado el Gordo!».


Soy el que soy

Solo, por favor

Si lo piensan un poco, comprenderán que, hagan lo que hagan, van a morir, pero, ya que son conscientes de su paso por este mundo, ¿por qué no sacarle partido? Bien, pues para eso me tienen.