Recuento de Navidad

Solo, por favor

Fue en una hoja en blanco donde Cancio se había dibujado con la sonrisa entre la barba canosa, de donde, a su vez, emanaba un bocadillo con el número 30.126. El mismo número que le recordó Raquel al otro lado del teléfono: «¡El Gordo, tío! ¡Te ha tocado el Gordo!».