El color rosa de tus mejillas

La sombra liberada

Se levantaba solo en el hotel pero con una erección enorme, desproporcionada, incluso dolorosa, que debía mitigar con el agua fría de la ducha mientras recreaba en su mente la imagen de la momia peruana que había visto en un reportaje de National Geographic.


Dormir en Bucarest

La sombra liberada

Creo que nunca fui a Bucarest y nunca dormí en esa ciudad porqué algo me dice que, de hacerlo, ya no despertaría jamás. Y a esa posiblidad le tengo miedo, aunque no sepa decir por qué motivo.