¿A quién le tocará la lotería de Navidad?

Cartas al director

 

Señor director:

Se aproxima el sorteo de Navidad y me gustaría trasladarle algunas reflexiones al respecto que he oído y escrito a vuelapluma mientras desayunaba en un cafetín de mi barrio. Ahí van, para disfrute y aprendizaje de sus lectores.

Dicen los más jugadores del lugar, que hace mucho tiempo que la lotería no toca en el barrio. No toca, es decir, no toca de una manera importante, sustancial, no esas pequeñas devoluciones y otras minucias de la buena suerte. Será, dicen, cosas de la fortuna, de la mala fortuna que, de un tiempo a esta parte, sufre el vecindario, todo el barrio.

Otros dicen que no es por eso, sino que arriesgamos poco, y de este modo sería milagroso que nos tocara algo en la lotería. En esta vida hay que arriesgar si quieres conseguir algo, si quieres participar en la distribución de la buena suerte, aunque sea en una mínima parte.

Si no estás dispuesto a jugar, a jugártela, y esperas sentado a que la suerte llame a tu puerta, seguro que aguardarás en vano. La suerte, la buena suerte, pasará de largo una vez más por delante de tu puerta, y continuarás sentado días y días. Si no apuestas, si no te la juegas de una vez por todas, poco a nada te va a tocar de la buena suerte.

A pesar de tales consejos, algunos no se fían y siguen pensando que la buena suerte no existe, que no ha existido nunca. Que todo es cuestión de trabajo y trabajo, y no de jugar, de pasarse el tiempo jugando.

Pero también es cierto, por otro lado, que de vez en cuando a algunos les toca la lotería, y este hecho imprevisto no sabríamos cómo designarlo si no lo llamáramos “buena suerte”. Unos ganan y otros pierden. Barajar y paciencia si has perdido, barajar sin impaciencia si has ganado.

¿Unos y otros, aun perdiendo año tras año, continuarán barajando las cartas o jugando a los dados y a la lotería? Mallarmé ya apuntaba que “una jugada de dados  no abolirá nunca el azar”, no lo abolirás jamás, puesto que tanto monta, monta tanto, el azar como el dado que rueda. Ganar, perder, victoria, derrota, juegos enrevesados que no sirven  de nada si la realidad sólo cambia para que todo siga igual, como dicen en “El Gatopardo”.

Menos lotería, menos barajar, más sentido común y más justicia es lo que hay que pedir esta Navidad, dice la vidente del barrio mientras compra un décimo de lotería …, “para la vecina del 3º 1ª, cuidado, no se confundan, que una no es amante de azares ni del zar, sino de la flor de azahar que tiene la vecina del 3º 1ª en el balcón”.

Saludos cordiales,

Albert Tugues


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