Calculadora científica de méritos literarios

Somos una granja humana

 

La mejor novela que puedes comprarte es la mía. La puedes encontrar en El Corte Inglés y en la Casa del Libro. El título de la novela es La mujer del escritor. La gente de Ediciones Emblemáticas ha hecho un magnífico trabajo. Desde aquí quiero felicitar muy especialmente al portadista. La presentamos en FNAC Arenas el 22 de diciembre a las 11:00 AM. Charo ha preferido un martes por la mañana porque dice que así vendrán los parados, las amas de casa, los jubilados. La gente empanada y triste como yo, dice Charo. Pensar en mi novela me ayuda a sentirme menos triste. Pensar en mi novela me salva de pensar en la promoción. Cuando dejo de pensar en mi novela y pienso en la promoción, siento el impulso de tajarme la garganta con un cuchillo. De no ser por Charo, hace ya años que me habría tajado la garganta con un cuchillo. Charo no es sólo mi esposa, Charo es también la protagonista de mi novela. Charo encarna a la mujer fuerte y valerosa que, tras arruinarse a causa de una enfermedad, se ve obligada a casarse con un escritor arrogante, prepotente, ladino. Si queréis conocer a Charo en persona, no dejéis de acudir a la presentación de mi novela. Charo os escribirá una dedicatoria, luego os la firmaré yo. En las presentaciones de La mujer del escritor, Charo se sienta a mi derecha y explica cómo me degrado en las redes sociales, cómo agobio a mis amigos con mi novela. Cómo los acorralo uno a uno, cómo los empujo contra mi novela sin atisbo de pudor, sin importarme si hiero a alguien, si le causo un daño irreparable. Charo explica cómo reparto likes y retuits entre mis amigos sin otro objetivo que el de lamer culos. Cómo escribo jajajás mientras la úlcera me sangra. Cómo me espumea la boca cuando la prensa digital publica una reseña de La mujer del escritor, cómo me brillan los ojos cuando la enlazo en mis cuentas de Facebook y Twitter. Al final de su intervención, Charo se vuelve hacia mí y me lanza un gapo en la cara. Luego despliega una bolsa de papel y se pone a vomitar. Mientras Charo vomita, yo pongo la novela en contexto detallando las circunstancias en las que la he escrito. Hablo de mi agorafobia, de mi fobia social. Del veintitrés por ciento de masa muscular que he perdido tras tres años sin salir de casa. De nuestra lucha contra las mafias que controlan el mercado de las sillas de ruedas. De lo de Charo con el bingo y las tragaperras. Yo hablo, el gapo me resbala por el cuello y, por un instante, los parados, las amas de casa y los jubiletas experimentan cierto alivio, se sienten menos desconcertados, menos tristes, menos empanados. Se sienten afortunados de ser quienes son. Es un momento mágico. Para finalizar, me levanto, les hago una reverencia y Charo vomita de nuevo.

Podéis venir a la presentación aunque no seáis parados, ni amas de casa, ni jubiletas. Podéis venir aunque la vida os sonría, lo pasaremos bien. Son solo dieciocho euros, no podéis fallarme. La portada me ha quedado bastante chula. Ediciones Emblemáticas soy yo.


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