Bar del Palau

Crónicas mínimas

 

La encontré cuando la tarde palidece, cuando las aceras se llenan de colores y pasan parejas presurosas. Volvimos al bar del Palau donde tantas tardes habíamos compartido con Borges y Ángel González. Hablamos de cosas intrascendentes, hablamos del tiempo, de Domingo, que se nos fue tan joven. Del pobre Enrique y de esta tierra que se asfixia en sus delirios.

—Qué frío viene este febrerillo mocho.

Hubiera preferido no ver sus ojos, su delgadez, los vitrales que coloreaban la tristeza, su sonrisa a destiempo… Yo pensaba en los besos, en sus manos, en cómo engaña la memoria, en las promesas que nunca fueron… Y entre nosotros, el aroma del café, las palabras no dichas y tanto tiempo de espera.

Ros Marbà, Concierto para violín de Mendelssohn, la Heroica de Beethoven, Concierto para piano de Bach, Carmina Burana, de Orff. ¿Zubin Mehta, de nuevo?

—Llámame algún día.

Hace frío, nieva por El Tibidabo, y dicen que diluvia en Castelldefels.


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