El Ahogado

Chamanita Muskaria

Rescatan cadáver de un pozo.
La necropsia de ley no se hace esperar.
(Periódico Por Eso, México)

¿Qué empujó al vértigo cabeza-abajo?
¿Quién anestesió la clavícula del perro?
¿Fue el beso o el paisaje?
La niña del pozo juega a la peonza con Lorca
ella sabe por qué los cadáveres pierden
la gravedad.
Encaje azul, puños blancos, cuerda en la mano.
Hace un frío hipodérmico
peces de liquen en el corazón.
La niña sabe de la furia
del agua que no desemboca.
El poeta enlaza la cuerda
alrededor del astro giroscópico
que orbita junto al clavicordio fúnebre.
Se atora la lengua seca, adunada
de tanto desierto
solo el sonido del juguete en el aire.
El verde recién muerto le pide
jabón de manos a la niña
pero ella tiene un nombre
y no se voltea.
Lorca le peina –a ella– los sargazos del pelo
flor de musgo, maleza del engaño
luna de barbecho.
Gira la peonza.
Los tres ahogados beben zacate de limón
y muerden manzanas de arena
bajo el árbol del tiempo sin tiempo
mientras croaban las estrellas tiernas.

Llega el coche de la policía / la necropsia de ley
/ no se hace esperar. En el informe se menciona
que el pozo estaba ubicado bajo un Hippomane
Mancinella– nombre común, manzanilla de arena–
conocido como el árbol de la muerte. También
se encontraron un peine, una peonza y una
nota junto al cadáver. La nota: Hay que salvar
al ahogado aunque sea su sombrero.


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